sábado, octubre 9

El Rencoroso


Rencor: Resentimiento arraigado y tenaz.

Esta es la definición que entrega la Real Academia de la Lengua Española en su página web. La busqué porque este es probablemente el defecto más grande que tengo y que más problemas me ha dado a lo largo de mi vida.
Este defecto creo que lo heredé de mi madre, a quien si le haces una pareciera muy difícil que lo olvide y perdone, o al menos así lo veo yo. Gracias a dios, pocos la han dañado pero quienes lo han hecho han perdido cualquier ayuda y/o consentimiento de parte de ella. También gracias a dios, a mi pocos me han hecho daño y a pocos les guardo rencor.
La vida hacia mi persona ha sido bastante comprensiva y me ha entregado millones de situaciones felices y llenas de sentimientos buenos, aunque las pocas cosas malas que han pasado me han marcado en miles de formas, y lo que es peor aún, de paso afectan a inocentes que además de ser testigos de estas situaciones no tienen mucho más que hacer.
Tratando de ser lo más objetivo posible, es cierto que hay cosas que se hicieron mal de parte mía pero a la vez también es cierto que otros se equivocaron conmigo haciendo daño no sólo a mi persona, sino que también a mi familia, que una vez más me entregó todo el apoyo posible y me entregaron un montón de consejos invaluables.
Sobre la situación que arrastro desde hace un par de meses, puedo decir que así como fui decepcionado por las acciones de otros, también asumo que decepcioné a ellos por ver el mundo de manera diferente y por no ser quienes ellos quieren que sea para el tesoro que me "han entregado"...simplemente me resulta difícil actuar como alguien que no soy y peor aún demostrar que de esa forma es lo mejor.
También cabe mencionar que las posturas que se iniciaron de un principio han ido cambiando, tanto así que aquello que parecería un cambio radical en no más allá de 2 meses seguirá arrastrándose por mucho tiempo...¡Quién sabe cuánto! Lamentablemente la postura rencorosa que guardo ha modificado su postura de una manera más o menos imperceptible.
Esta noche me iré a dormir y una vez más tendré una noche a saltos con pensamientos inertes sobre "¿Cómo hubiese sido si...?"...si aquella vez no hubiera aceptado una invitación, no hubiese comprado aquella coca-cola y si realmente el 5 "elemento" jamás hubiese llegado sin aviso. Tal vez aún aquellas historias que me entregaron seguirían siendo parte de un libro de ciencia ficción que pensé jamás leer y mucho menos ser un personaje. Sea lo que sea que pase esta noche, creo que necesito conversar con quien me ha dado los mejores consejos de mi vida y también recordar que así como fui bendecido con mi realidad, hay otros que tuvieron una vida mucho más difícil y en cuya realidad las cosas son demasiado diferentes.

Música para degustar: "Don't Follow"


viernes, septiembre 24

En memoria de mi amigo dormido

"Debe haber algún lugar del mundo
donde un vivo y un difunto puedan conversar en paz.
Sin temer a las explicaciones
que hablan de otras dimensiones que nunca supe encontrar...
Debe haber algún lugar del mundo
donde todo sea libertad.
Donde pueda abrazar a ese amigo
que se me quedó dormido una mañana...tiempo atrás"

Es difícil siempre hablar de quien ya no está, de quien abandonó este lugar de paso y en donde además -querámoslo o no- reina el sentimiento de adorar lo que ya no está o no nos pertenece. Es también difícil hacer justicia de quien no conocimos bien y simplemente obtuvimos leves pinturas sobre un óleo pálido y vacío pero más difícil es, cuando a quien queremos hacer un tributo no nos puede decir con sus palabras lo que piensa de nuestros actos o la forma en cómo llevamos a cabo nuestras decisiones.
Dos años atrás y viviendo parte de mi vida en un país lejano y diferente viví probablemente la experiencia más triste y difícil que un ser humano que cree en la amistad puede vivir. Hace 2 años sólo pude hacer una llamada que debió sonar fría y oscura en una tragedia aún más lúgubre y donde sólo atine a decir "fuerza" y prometí algo que hasta el día de hoy no he cumplido, no por no querer hacerlo, sino más bien por no tener la confianza a ser testigo de un llanto que hace mucho está contenido.
Hace años y cuando todos teníamos un futuro más que prometedor en las distintas opciones que la vida nos entregaba, juramos y recontra juramos que nos mantendríamos unidos sin importar las consecuencias y es ahora, en donde difícilmente mantenemos contacto me pregunto en qué quedó dicha promesa. Quizá quedó en eso, sólo una promesa.
A veces, cuando trato de ponerme en los pantalones de alguien que sufre a diario pienso en si sería capaz de resistir semejante pérdida y a lo único que llego es a pensar en que probablemente si sobrevivo una parte de mi moriría, así como probablemente lo hizo una parte de él. Sin escatimar en elogios hacia su persona, debo decir simplemente que lo admiro.
Hoy para él ya no existe ni la fe ni un dios en quien refugiarse y no lo culpo, pues en un mundo en donde todo funciona mal (o más positivamente no funciona) es prácticamente imposible suministrar dosis de fe a un dios que al parecer se ha olvidado de que existimos y ha permitido que en nuestro espíritu primitivo sólo sea válido el hecho de querer imponer nuestra subjetividad y el hecho de querer sentirnos los dueños de todo. Es por esto y un sinfín de cosas por las cuales jamás algunos podrán notar que la mayor parte de las cosas no mejoran orando sino que actuando y cambiando nuestra forma de ser, lo que incluye evitar el egoísmo para así lograr una sociedad en donde la cooperación y el beneficio colectivo sean lo primordial.
Mi amigo se quedó dormido y su hijo le pidió a ese padre celestial que no lo escuchó que dejara a su padre en vida sin importar las condiciones en que lo hiciera, aunque esto fuese considerado por todos como una forma indigna de mantener una débil llama dentro de un huracán. Yo lo entiendo, sin importar el hecho que aún no he perdido a nadie, a excepción de mi can que -aunque a quienes no hayan desarrollado el amor hacia los animales no entienden- aún extraño y lloro.
Amigo de mi amigo aún te extrañamos...ojalá te hubiese abrazado más fuerte la última vez que te vi y te hubiese agradecido por el techo que nos brindaste en días fríos de charlas filosóficas amenizados con alcohol.

Música para degustar: "En algún lugar del mundo"



jueves, septiembre 2

Herencia


Una herencia es todo aquel bien que uno recibe de generaciones anteriores a la nuestra. Algunas herencias son monetarias, otras de pertenencias y otras de genes y experiencias. De las dos primeras categorías prácticamente no tengo lo que muchos considerarían una herencia pero de la última soy bastante rico.
Gran parte de lo que somos es la herencia que obtenemos de otros, ya sea familia, amigos y parejas, además de los genes familiares que se transmiten inconscientemente. De esto último creo que puedo ser (al igual que todos los seres humanos) el espejo de situaciones y actitudes de otros, las cuales por buenas o malas son irrenunciables.
De la herencia de mi abuelo materno recibí parte de su inteligencia y mal genio. Algo bueno y algo malo. Sin embargo, ahora que lo veo de edad avanzada, con menos pelos en su cabellera y con un serio problema para recordar las cosas, me pregunto cómo seré yo a esa edad y cuantas cosas de su actual forma de vida tengo y a lo único que puedo atinar es decir que ambos somos testarudos.
Mi abuelo tiene 83 y realmente bien "vividos" en relación a experiencias personales combinadas con excesos de alcohol e irresponsabilidades que hoy le pesan y mucho. Lamentablemente para él, el daño que hacemos en un momento determinado difícilmente puede ser compensado 30 o 40 años después...desafortunadamente no todos los seres humanos perdonan y como dice aquella frasecita que nos entregó un español tiempo atrás a veces es necesario que muera el perro para que se acabe la rabia.
Hoy veo a mi abuelo cansado, triste y por sobretodo olvidando constantemente lo que está sucediendo hoy por hoy en su vida y la del mundo, tanto así que supongo que si la vida le regala un poco más de tiempo, con toda seguridad creo que no recordará quien soy o bien me seguirá viendo como al bebé que tenía en sus brazos por las mañanas y por el cual le pedía al conductor del camión de la basura que tocara la campana para hacerme reír. Desafortunadamente de esta herencia no tengo recuerdos, aunque si guardo de otros en donde yo era un poco más grande, como los 100 pesos que me regalaba cada vez que recibía su pago mensual de la jubilación y que para mí era como recibir un cheque en blanco para ser invertido en golosinas del negocio del lado. También recuerdo sus historias de futbolista, de miembro del partido socialista y de pseudo-arquitecto-ingeniero, aunque no todas hayan sido entregadas a mí por su persona.
Mi abuelo solía ser un tipo machista y homofóbico, típico de alguien que vivió gran parte de su vida durante el siglo pasado, no obstante, creo que si se le consultara por aquellos temas hoy en día no tendría respuesta o quizá ni siquiera reconocería la diferencia entre uno y otro. También, creo que si le consultara por sus delirios de borrachera post golpe de estado de 1973 tampoco podría decir con ciencia cierta qué cosas practicaba, aunque probablemente mi hermana recuerda bien cuando estando ebrio le decía que se escondiera porque los militares harían un allanamiento en los próximos minutos. Gracias a dios aquello nunca sucedió y por ello puedo decir que pude conocer al único abuelo de sangre que tengo.
Día a día mi abuelo se sienta a observar como aquellos niños -hoy adultos- autodenominados "el futuro esplendor" se perdieron en los caminos oscuros de una sociedad injusta, asesina y oportunista que no se esmera en ver a quien atropella con tal de un "futuro mejor". También, pregunta varias veces al día que día es, la hora y a veces se viste de etiqueta cuando no existe situación alguna para hacerlo. De a poco vuelve a ser nuevamente niño, quizá como el niño hijo de minero de salitrera cuya niñez no disfruto. Espero que esta vez si lo haga y que nosotros como su familia podamos brindarle lo que todo niño necesita y merece, comprensión y apoyo, pues vuelve a poseer lo más bello que tiene en algún momento el ser humano, la inocencia.
Así, con estos antecedentes recibo mi herencia, la que me ha influenciado y que por consiguiente ha hecho lo mismo con quienes he compartido, incluido incluso quienes se dan el tiempo de leerme.
Abuelo, gracias por tu herencia y te amo, aunque no te lo diga.

Música para degustar: "Change"



domingo, julio 18

Actores


Los profesores somos buenos actores -¡Ojo! buenos actores, no necesariamente buenos profesores- porque siempre al estar frente a nuestros alumnos debemos tratar de olvidar cualquier estado de ánimo o situación que estemos enfrentando, pues nuestra misión es fomentar el aprendizaje a nuestros educandos para que ellos con dicho "aprendizaje" -bastante deficiente la mayor parte del tiempo- lo incorporen a sus quehaceres diarios.
Nuestra labor es diariamente menospreciada socialmente por una sociedad cada vez más decadente, consumista e hipócrita, que busca muchas veces culpar de su fracaso a la educación barata que recibió en su formación, por lo que debemos asumir que los empresarios ladrones, los políticos corruptos, los delincuentes de cualquier índole y los ciudadanos incapaces de llevar a cabo labores tan básicas como arrojar un papel al basurero, son el resultado directo de los "valores" que recibieron en su lugar de estudio, pues generalmente a pesar de considerar que "la familia" se encuentra en una crisis moral enorme, la sociedad sigue exclamando que la escuela es la que debe formar a aquellos seres que se ubican en pupitres tan deformes como ellos.
Mis alumnos no son tan similares a niños o adolescentes, es más son los estudiantes que todo profesor desearía tener debido a su motivación por aprender lo que les enseño. Sin embargo, a menudo me enfrento a quienes consideran que por haber pagado una cantidad de dinero no menor deben recibir no sólo conocimientos, sino que además debo resolverle sus problemas que no les permitieron poder cumplir con las tareas que ellos mismos estuvieron de acuerdo en recibir. Es ahí cuando mi espíritu inconformista y rebelde trata de salir a encararlos y preguntarles "¿Y qué quiere que yo haga?". Aún no sale a flote aquella pregunta y quizá es por eso que aún no me mandan a la calle.
Los profesores somos menospreciados no sólo por la sociedad, sino que también nosotros mismos al no decirle a nuestros alumnos que cuestionen lo que les decimos, ya que con ello podríamos perder de cierta forma el grado de autoridad si es que no somos capaces de responder con claridad a preguntas que muchas veces son básicas. También contribuimos al trabajar en instituciones cuya "misión" y "visión" es enormemente diferente a la nuestra pero que por recibir un sueldo un poco mejor que el que recibiríamos en la educación de "todos" nos comimos nuestros "principios" y dejamos de poder llenarle de ideas progresivas a niños con mentes relativamente vírgenes y cuyos padres han hecho poco o nada por entregarle alimentos intelectuales. Ahí es cuando al final pensamos que nos pagan por enseñar y no por "educar".
No soy partidario de una educación igualitaria para todos pues creo que no todos tienen el nivel intelectual que se necesita para desarrollar ciertas labores, aunque eso hoy en día da lo mismo debido a que palabras como vocación, capacidad, promoción social y el concepto de "tú puedes" son mezclados por la gran batidora del proceso económico que vivimos y que permite que incrédulos con sueños de grandeza y deseosos de poder conseguir un trabajo que económicamente les convenga (para llevar a cabo sueños que deberían ser derechos) paguen lo que sea en centros de estudios carentes de calidad, que afloran día a día sin siquiera demostrar que merecen existir.
También es lamentable que los puntajes nacionales de una prueba absurda, clasista y moralmente injustificada como lo es la "PSU" siempre opten por carreras como medicina, ingeniería comercial o derecho en vez de estudiar artes, alguna carrera técnica o incluso pedagogía (para seguir desmereciéndola), pues estas últimas no generan dividendos. Sin embargo, artistas, técnicos y profesores son mucho mejores que abogados que defienden a las grandes empresas que roban a sus compatriotas, ingenieros que venden el país y ayudan a la desigualdad social y doctores que cuando a uno lo atienden toman nota en el computador de los síntomas (algo así como ir a wikipedia y ver a través de los síntomas la posible enfermedad), porque hoy ya no existen tantos abogados que se esmeren en ayudar a quienes no pueden llevar a cabo juicios contra quienes los aplastan, ni ingenieros que ayuden a tratar de repartir la torta económica entre todos, ni mucho menos existen doctores que realmente escuchen a sus pacientes y no se irriten porque el paciente es de fonasa.
Hace poco el titular de educación, un tipo con cara de simpático, seguidor del Opus Dei y -como sigue la tónica desde que tengo memoria- con cero experiencia en el sistema educacional chileno (aquí me refiero a hacer clases frente a 45 niños y no en una universidad privada como él acostumbraba) pero con mucha experiencia en como "cagarse" al estado anunció medidas que serían "revolucionarias" y que ayudarían considerablemente el desarrollo de la labor docente en chile. No obstante, dichas medidas siguen sólo "midiendo" la educación, no mejorándola como debería haber sido el plan en primera instancia, por lo que seguiremos teniendo escuelas segregadas sexualmente en el sector acomodado de la sociedad, alumnos provenientes de sectores vulnerables con cero motivación y que creen que la educación más que un puente es algo aburrido y que toma demasiado tiempo en comparación con vender droga o robar y seguiremos también, teniendo profesores menospreciados cuyo mejor don será la actuación que la enseñanza.

Música para degustar: "Know your enemy"


martes, junio 22

Volar


¿Has subido alguna vez a un avión? yo lo he hecho y puedo decir que hay veces en que uno a pesar de estar en tierra nunca más baja a ella, pues a pesar de que hace más de un año que me subí por primera vez a un ave de acero, y a pesar de haber vuelto siento que sigo en el aire, soñando, idealizando, ilusionándome, pensando que a pesar de que la vida en algún momento exige poner los pies en la tierra y que las presiones de vivir en un mundo tan competente como este te hacen venderte, corromperte y te invita a "competir" y "ganarle" a tus similares por el sólo hecho de que por una u otra razón si no eres el vencedor estarás siempre siendo apuntado como el "perdedor", el "incompetente", el ejemplo perfecto para mostrarle a los niños que si a cierta edad no han conseguido algo serán por el resto de sus vidas seres infelices e incompletos.
Cuando estaba en el aire y recordaba el pasado pensé que estar en el aire aliviaría mis dolores, mis penas y también me mostraría el camino desde arriba. No obstante, lo único que comprobé fue que a pesar de que lo físico puede estar en cualquier parte, tanto en cielo como en tierra, tu mente puede empezar a volar y no bajar más.
Hoy veo todo de una forma compleja, negativa y para colmo sarcástica, como si a veces fuera tan perfecto que nada me toca. Algo tan ilógico que si nada me tocara jamás los pájaros defecarían sobre mis prendas en calles donde curiosamente a nadie más afectan. El cáncer cuando te toca no se va más, pues por más exámenes que te hagas periódicamente siempre está listo para tocarte y pudrirte cuando menos te lo esperas.
Pero no lo es todo, pues aún tengo quejas, así como los niños que protestan al ser refugiados por sus padres dentro de las paredes de sus hogares. Las quejas que me quedan son nada más que la no aceptación a como funciona todo y todos, olvidando a veces las muchas deudas que arrastro en todo sentido.
La primera vez que me subí a un avión estaba en éxtasis con mezcla de almíbar y felicidad de quien disfruta a concho su primera vez y la sonrisa en mis labios de a poco se fue desfigurando, primero quemó, luego iluminó y ahora más que ayudar no hace más que sentirme en el aire...pero cayendo en picada al terreno baldío, como la peor pesadilla de un paracaidista que teme terminar lleno de fracturas y rogando que al menos su paracaídas de reserva se abra en el último minuto. Mi problema fue como el de Andrés Calamaro y su paloma, pues también me fui a volar pero yo olvidé toda medida de seguridad y olvide llevar un paracaídas para al menos salvar algo de que lo que llevaba.
También me sentí como Gustavo Nápoli y su "bien alto" viendo como el horizonte se perdía y que cada uno de mis pasos no hace más que perder noción de donde estoy. A esta altura ya estoy apunado y también de locura, esperando encontrar una rama de donde afirmarme para que el golpe no sea tan fuerte.
En fin, no queda más que tratar de llegar a tierra y entrar en los zapatos de alguien a fin de dejar de ser el "perdedor/incompetente" y demostrar que incluso odiando convertirse en lo que todos son termino haciendo exactamente lo que siempre dije y pensé no hacer.

Música para degustar: "Bien Alto"




domingo, junio 6

"Domingos"




Odio el día domingo, odio ver como todos toman su tren en esta estación mientras lo único que le sucede a mi cuerpo inerte es la putrefacción de mis raíces cada vez más aferradas al suelo. Con tristeza y rencor observo como todos preparan sus maletas y toman sus asientos en un tren al que nunca me he subido, pues con vergüenza hay que asumir que la pereza se atornilló al mismo tiempo en que justamente habían excusas como para poder decir "no".
Cuando era niño odiaba el día jueves pues lo consideraba un estorbo antes del manjar que significaba un viernes y sábado. El domingo no me caía muy bien pero no podía decir que lo odiaba como lo hago hoy. En realidad quizá ni siquiera odio el domingo en su totalidad, mas bien odio la puesta de sol que trae consigo una nueva semana para quienes tienen planes, proyectos y alegrías ampliamente relacionadas con cada uno de los días de la semana. Lo que es yo sólo me dedico a observar cobardemente el paso del tiempo en una prisión auto-elegida.
Al depresivo le encanta sentirse triste pues sin la tristeza pierde su esencia elemental, la autodestrucción impuesta por cosas externas y/o internas. Tal vez, en esto me parezco a un depresivo, pues a pesar de que no me gusta el peso que se apodera de mi pecho cada domingo a eso de las 9 de la noche, creo que es tan necesario como la terapia de sonidos que debo beber cada vez que debo recorrer algún lugar, pues de lo contrario el dedo que aprieta este botón habría causado el derrame de manera anticipada.
Hoy domingo no me siento tan mal, tampoco mi pecho me aprieta y quizá sea el comienzo de la mutación, en donde olvidé por un momento soñar y me dejé enredar por pensamientos insanos que me empujan a coger un lápiz y escribir líneas sin un destino final y que curiosamente permiten que un trozo por más insignificante que sea carezca y esté lleno de sentido a la vez. Es probablemente también porque el síndrome se ha aminorado debido a que sin notarlo es lunes y debo ir a dormir.

Música para degustar: "Domingos"


domingo, mayo 2

Carta (no tan) abierta

Cuando los españoles llegaron a América se maravillaron con todo lo que encontraron en estas tierras que para ellos eran vírgenes. Vieron como el oro estaba por todas partes, como existían sociedades y civilizaciones tan o más complejas como las existentes en aquella época en el viejo mundo y también se maravillaron por el infinito y constante intercambio de cosas que existirían desde aquel 12 de octubre de 1492.
Hoy en 2010 casi no quedan tierras por descubrir, ni mucho menos por conquistar. Sin embargo, queda algo mucho más importante que descubrir y conquistar que no puede ser comparado con nada de lo que un hombre o sociedad puedan construir o si quiera soñar y eso son las personas, aquellas que enriquecen no sólo nuestra existencia sino que también enriquecen lo que el mundo y el universo puede llegar a ser en el futuro.
Desde hace poco más de un año y medio me convertí en un Cristóbal Colón moderno, que por accidente descubrió lo más maravilloso, bello y placentero que un ser humano puede descubrir y como tal mi vida cambió no sólo en 360º sino que sin aquella parte tan intima jamás volvería a ser el mismo. No llegué a la India ni tampoco descubrí un nuevo mundo, pero definitivamente puedo decir que soy el tipo más rico del mundo con la mina más grande del mundo repleta de todas las piedras preciosas frente a mi.
La historia -desde mi punto de vista- se debe estudiar para no cometer los mismos errores, vale decir, no violar derechos, no matar, no abusar y mucho menos privar de libertad. Por lo mismo, no quiero ser un Colón, ni un Cortés, ni tampoco un Pizarro, pues quiero ser yo y en mi forma y mi manera en vez de violar, matar, abusar y privar de libertad; pretendo respetar, dar vida, auxiliar, perdonar, construir y aprender a construir con técnicas diferentes, caminar, mejorar, escuchar, aconsejar, apoyar y por sobretodo ofrecer libertad. Mi América no es para sacar provechos y jactarme de aquello, sino que es para aprender y darme cuenta de que nunca la vida la creo solamente un ser, pues para el camino de la hermosura siempre se han necesitado dos.
Te conocí, admire, aprendí de ti e incluso me enamoré prácticamente el mismo día en que te descubrí, cuando los caminos de mi "Niña, Pinta y Santa María" cruzaron los océanos del caos, el error, el rencor y el arrepentimiento, cuando a la vez tú esperabas en aquel puerto a quien pudiese tocar aquella guitarra hecha de carne, con cuerdas de sentimiento y voz de ruiseñores, aquella que ahora arropo por las noches y la protejo del frío, del invierno, las injusticias y le pido ser tocada sólo en los mejores conciertos. La tierra que descubrí, de cierta manera, fue aquella guitarra que siempre quise tocar y la cual me gustaría me observara crecer y que se sintiera orgullosa de a quien se entrega cada una de las noches de bohemia.
Han habido conciertos buenos y también malos, han habido espectadores respetuosos y otros no tanto pero lamentablemente una de nuestras últimas presentaciones ha provocado que parte de nuestra audiencia se levante y manifieste en nuestra contra hiriendo a mi América, la que veo llorar a solas e incómoda de estar rodeada de océanos que con su bravura han hecho que mi América una vez secadas sus lágrimas, se levante en armas en contra de quienes la amenazan.
Yo como su protector "Sir John Smith" decidí actuar, aunque probablemente no usé ni la mejor arma, ni mucho menos técnica ni táctica, pues en épocas en donde nadie escucha a nadie las palabras son solo palabras, provocando que mi defensa quizá en vez de mejorar las cosas las haya empeorado. Probablemente, una vez digerido el mal sueño veré que no solamente apoyando y protegiendo se logra defender nuestras tierras, pues a veces el enemigo es tan poderoso que no hay otro remedio que ceder, ceder y seguir cediendo... y yo con tal de defender a mi América he llegado a dudar no sólo de mi postura, sino que también de repensar como sanar una herida que sangra con cada minuto del recuerdo, cuando quienes me dicen que hice lo mejor se han ido y me encuentro sólo observando mi América, desolada, desnuda, desnutrida y con poco o nada para cubrir sus necesidades afectivas externas a mi persona.
América, he jurado protegerte, respetarte, ayudarte y por sobretodo a amarte en tiempos donde lo más difícil es justamente aquello y por muy difícil que pueda ser me siento orgulloso de que creas que soy digno de siquiera ser el escudo que uses en esta defensa de derechos, pues orgulloso y feliz daría mi vida por proteger y mejorar la tuya.
Yo no volveré a Europa, pues aquí encontré lo que necesitaba pero si por alguna razón me pides que regrese por aquel sombrío camino que ya una vez recorrí no dudes que te obedeceré, pues este descubridor sabe muy bien los riesgos de su expedición.
Te amo mi América y sólo quiero que seas el lugar más feliz, sin importar quienes te habiten o los descubridores que vengan en el futuro. Una vez más te amo y siempre y por siempre te amaré.

Música para degustar:

...tender is the night
lying by your side
tender is the touch
of someone that you love too much...

¿Te acuerdas de esta canción América?